El director del Centro de Investigación Económica y Política de los Estados Unidos, Mark Weisbrot, afirmó que la Argentina presentó «una propuesta razonable para reeestructurar su deuda» y pidió a los acreedores que den el visto bueno a esa iniciativa.

«Argentina ha presentado una propuesta razonable para reestructurar su deuda en moneda extranjera con acreedores privados», dijo Wisbrot, para luego recalcar que «el caso de Argentina muestra claramente lo importante que es para los gobiernos lograr una liquidación de deuda sostenible y lo peligroso que es tratar de pagar una carga de deuda que es insostenible».

«Los acreedores deben aceptar la realidad de que las cargas de deuda insostenibles solo conducen a peores crisis en el camino y muchas vidas pueden depender de esta comprensión», dijo el especialista en una nota de opinión publicada en el diario New York Times.

Frente al contexto global determinado por la pandemia de coronavirus, el experto advirtió que «la pérdida de ingresos por exportaciones puede conducir a crisis de balanza de pagos porque la economía depende de estos ingresos en dólares para pagar las importaciones y el servicio de la deuda. El resultado puede ser la escasez de importaciones esenciales, incluso que salvan vidas; así como la deuda y las crisis financieras que alimentan recesiones prolongadas e incluso depresiones».

Weisbrot remarcó que «el Fondo Monetario Internacional ha reconocido esta realidad desde al menos febrero, cuando explicó por qué Argentina no podría utilizar la austeridad presupuestaria para pagar la deuda. Sería necesaria una ‘contribución significativa de los acreedores privados’ para restablecer la sostenibilidad de la deuda, declararon los economistas del FMI. En otras palabras, los acreedores privados, que poseen el 41 por ciento de la deuda en moneda extranjera de Argentina, tendrían que recibir menos de los pagos prometidos de sus bonos».

Más adelante, el autor puso de relieve que «reconociendo la necesidad de la recuperación de una economía que ya está en su tercer año de recesión, el FMI realizó un análisis más detallado de la crisis de deuda de Argentina a fines de marzo que no propuso recortes de gastos en los próximos cuatro años. Llegaron a la conclusión de que el gobierno argentino no podía permitirse hacer ningún pago de la deuda en moneda extranjera a los acreedores privados desde 2020 hasta 2024».

Weisbrot remarcó que «si los gobiernos se ven obligados a usar moneda extranjera escasa para hacer pagos de deuda insostenibles, no podrán pagar la atención médica, las pruebas, el equipo médico e incluso medidas de ‘distanciamiento social’ para contener la pandemia del coronavirus. Y si la austeridad prolonga o profundiza las crisis económicas, los problemas de lidiar con la crisis de salud empeorarán».