El presidente Alberto Fernández aseguró que «continúa el diálogo de buena fe con los acreedores con el objetivo de alcanzar un acuerdo sostenible» y recordó que «la posibilidad de extender la oferta continúa vigente hasta el lunes» 11 de mayo.

Tras reiterar que el objetivo es asumir «compromisos que podamos cumplir», el jefe de Estado cuestionó a la «parte penosa del empresariado argentino» que no apoya la oferta del Gobierno.

«Repasamos con el ministro de Economía Martín Guzmán el avance de la reestructuración de la deuda. Continuamos dialogando de buena fe con los acreedores con el objetivo de alcanzar un acuerdo sostenible», sostuvo en Twitter.

Sostuvo que «la posibilidad de extender la oferta continúa vigente hasta el lunes 11 de mayo» y que recién «cuando este plazo venza definiremos los pasos a seguir». Y enfatizó: «Como siempre, nuestro objetivo es asumir compromisos que podamos cumplir».

Por su parte, Guzmán agradeció a los acreedores que apoyaron la propuesta argentina y afirmó que es necesaria una deuda sostenible, por lo que continuará el diálogo en pos de un acuerdo.

Lo dijo en su cuenta de Twitter, en un mensaje en el que aseguró que «un futuro con oportunidades para todas y todos requiere de una deuda sostenible».

«Agradecemos a los acreedores que apoyaron nuestra propuesta», señaló, y recordó que «hasta este lunes hay tiempo para extenderla».

«Continúa el diálogo en pos de un acuerdo que Argentina y sus acreedores puedan sostener», concluyó.

El Presidente reafirmó que la propuesta argentina de canje de deuda a los acreedores privados «guarda en un 100% el criterio de sostenibilidad que el FMI ha propuesto».

«Puede haber contraofertas por la deuda en los próximos días. La negociación sigue. Espero que esta vez los acreedores entiendan y nos acompañen», dijo.

Agentes del mercado financiero hablaban de “un importante nivel de aceptación” de parte de los acreedores que, en la Argentina, tienen algunos de los 21 bonos por US$ 66.300 millones emitidos bajo legislación extranjera que entraron al canje.

En cambio, se mantenía la incógnita sobre cómo procedieron los grandes fondos de inversión que, con su aceptación o rechazo, determinan el resultado del canje

Fernández destacó que «esto es una negociación con personajes singulares. Vamos a ver bien cuántos aceptaron la oferta, quiénes presentaron contraoferta. Yo espero que entiendan, tengo mucha firmeza en lo que hemos propuesto», sostuvo el mandatario.

También cuestionó a «una parte penosa del empresariado argentino» que no apoya la propuesta del Gobierno en la renegociación de la deuda externa y que dicen que «hay que pagarles a cualquier precio», una conducta que resumió como una «parte perversa de la cultura» de los empresarios nacionales.

Argentina propuso canjear US$ 66.238 millones en bonos emitidos bajo legislación extranjera por otros títulos con vencimiento a 20 años; no pagar ni capitales ni intereses hasta el 2023, y ese año abonar una tasa del 0,5%, que iría creciendo “hasta niveles sostenibles».

En tanto, el interés promedio que pagará Argentina es de 2,33%, y los acreedores deberán aceptar una reducción de capital de US$ 3.600 millones, con una quita del 5,4% sobre el stock de deuda y una reducción del pago de intereses de US$ 37.900 millones, que equivale a una quita del 62%.